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07

Dic

2008

La vida es sueño: Hipogrifo violento
la-vida-es-sueno-teatro-albeniz.jpgHasta el día 21 se representa en el teatro Albéniz “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca, adaptada por Pedro Víllora y dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente. Este montaje es el último que programa la Comunidad de Madrid en la sala de la calle de Paz, amenazada por el derribo.¿Caerá el telón del Albéniz definitivamente el próximo días 21 de diciembre?
“Hipogrifo violento” clama Rosaura nada más levantarse el telón. Difícil comienzo para uno de los monumentos del teatro español. Calderón escribió algunos de los versos más conocidos de nuestra escena dentro de un drama sobre el libre albedrío, sobre el ejercicio del poder, sobre lo efímero de la existencia humana. En la versión actual el mensaje llega limpio, directo y, afortunadamente, muy bien dicho por casi toda la compañía.

¡Ay mísero de mí!

Los espectadores “de siempre” esperan, como en “Hamlet” o en el Tenorio, los monólogos que han oído decenas de veces. Fernando Cayo da vida a Segismundo, el príncipe encerrado tras nacer para eludir su predicha violencia. El actor, en su primera salida a escena, interpreta estremecedoramente el famoso “mísero de mí”. Después ofrece un sólido trabajo de composición del personaje, de desconcierto ante las situaciones que cree soñadas. Y vuelve a acertar plenamente en su segundo gran momento, el de “los sueños, sueños son”. Ana Caleya, como Rosaura, también alcanza momentos desgarradores. Al conjunto del reparto apenas se le pueden poner reparos.

Atemporalidad

Juan Carlos Pérez de la Fuente pone en escena el drama en una época y un ambiente intemporales. Una sobria escenografía con una serie columnas giratorias es el único espacio, aunque cuenta con una excelente iluminación que apoya la acción, así como con un hermoso vestuario de Artiñano. Los cuatro figurantes, salen tanto con el torso desnudo como cubiertos con pasamontañas o armados con pistolas.

Chevy Muraday ha organizado el movimiento escénico de los actores. La historia, según Calderón, sucede en Polonia pero, a estas alturas, ese es un detalle menor. “La vida es sueño” se entiende en cualquier latitud y sus mensajes son imperecederos.

Coincide en la cartelera con un nuevo “Hamlet”, otro hito universal que diseccionó el poder y la ambición. Aunque los resultados artísticos entre ambas propuestas son claramente superiores en el texto español, esta coincidencia es una buena oportunidad para comprobar cómo hace cuatrocientos años los maestros de la literatura dramática eran capaces de escribir un teatro político que, para desgracia de la humanidad, cuenta historias que podrían haber surgido ayer mismo.
 
texto y fotos: Antonio Castro
Noticia: Madridiario.es - Ver en página del autor