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Contra el castigo del diferente

el-proyecto-laramieEs teatro documento, pero también es teatro a secas, en el que los espectadores que buscan un encuentro con el arte escénico lo encuentran. El proyecto Laramie, que se estrena hoy en la sala pequeña del Teatro Español, nació hace diez años en Nueva York de la mano de Moisés Kaufman y la compañía Tectonic Theater.

El autor abordó esta aventura por su profundo deseo de saber más acerca de por qué Matthew Shepard, un estudiante de 20 años de la Universidad de Wyoming (EEUU) fue apaleado en la afueras de Laramie. El joven murió a consecuencia de la agresión que dos jóvenes de la misma localidad le infringieron. El motivo: ser homosexual. Desde entonces Matthew se ha convertido en símbolo de la lucha de la comunidad homosexual por el reconocimiento de sus derechos.

El espectáculo ha tenido un gran éxito durante la última década en Estados unidos y a partir de 2001 en Europa (Alemania, Francia, Italia, Portugal, Suiza, Polonia, República Checa). Ahora llega por primera vez a España de la mano de Jorge Muriel que ha contado con la ayuda de la ONG Proyecto Kieu, dedicada a la defensa de los Derechos Humanos y el teatro social. La dirección es de Julián Fuentes Reta y en el montaje participan ocho actores (Consuelo Trujillo, Ana Cerdeiriña, Mónica Dorta, Iñaki Guevara, Antonio Mulero Carrasco, Jorge Muriel, Diego Santos y Victoria Dal Vera) quienes abordan los setenta personajes y más de cincuentas espacios que emergen en la obra que no ha prescindido de vitalismos e incluso un irónico sentido del humor.

Personajes todos que participan en este espectáculo al que Kaufman dio una estructura después de realizar un profundo trabajo de investigación en Laramie donde recogió testimonios, a lo largo de dos años, del entorno de la víctima y de sus agresores.

"Matthew era un chico común, guapo, con una familia estructurada, era ese tipo de estadounidense con el que a priori todo el mundo se identifica", señala Fuentes, quien recuerda que el caso y el personaje se convirtieron en algo profundamente mediático, lo que aprovecharon sus padres para crear la Fundación Matthew Shepard con el objetivo de evitar que otros jóvenes sufrieran ataques similares como el que costó la vida a su hijo. Una fundación que trabaja en la defensa de las causas que Matthew solía apoyar: justicia social, sensibilización y educación para la diversidad y equidad para las personas homosexuales, bisexuales y transexuales. Aunque, como señalan los responsables del montaje que llega ahora a España, es una fundación que lucha por los Derechos Humanos en general.

El proyecto Laramie llega a España porque Jorge Muriel, impulsor de este montaje, vio el espectáculo de Tectonic Theater en Nueva York y pensó que el texto era una bomba: "La obra ha estado en mi inconsciente durante mucho tiempo; luego leí la agresión a un chico de Granada y el asesinato en Vigo de dos homosexuales y pensé que había que montarla, aunque hay que aclarar que esta obra va más allá, parte de un caso de violencia homosexual para hablar de la pena de muerte, de las políticas sociales, de cómo hay tanto odio al diferente, ya sea por raza, religión o sexo; en realidad esto es un caso de violencia al diferente y en el montaje se analiza por qué esto puede pasar", y añade, "también se reflexiona sobre de dónde viene esa violencia, cuál es el germen y cuál la responsabilidad posterior".

Por su parte Consuelo Trujillo habla del análisis que se hace al sistema americano judicial, de cómo se le da a la familia de las víctimas el poder de juzgar y solicitar o no la pena de muerte, lo que nos lleva a reflexionar sobre el tan manido ojo por ojo: "El hecho es que hay que posicionarse y asumir la parte oscura de la sociedad que es evidente que también pertenece a nuestra realidad", sostiene.

Noticias: elpais.com