cerrar
Acceso
"El proyecto Laramie", el examen de conciencia de una infamia, llega a España
el-proyecto-laramieCada día matan a alguien por ser "diferente", y, si no, que se lo digan a Sandra Palo o Isaac Pérez, aunque son pocos los que se convierten en un "icono" como Matthew Shepard, inspirador de "El proyecto Laramie", el examen de conciencia de una infamia que mañana estrena El Español.

El 6 de octubre de 1998, Matthew Shepard, un veinteañero de buena familia y mejor presencia fue golpeado y arrojado a una cuneta de las afueras del pueblo de Laramie, en Wyoming (EE.UU.), para que muriera, lo que sucedió seis días después. Era homosexual.

Su muerte personalizó la violencia y los prejuicios contra lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Un mes después de la muerte de Shepard, el director artístico de Tectonic Theater, Moises Kaufman, y miembros de su compañía viajaron a Laramie a hacer entrevistas a vecinos de la localidad.

A partir de esas entrevistas, más de 200 en un año, escribieron una obra de teatro, "El proyecto Laramie", que luego la HBO convirtió en un telefilme que fue visto por más de 50 millones de personas.

Ahora, la obra de teatro, muy cercana al género documental, se estrena en España dirigida por Julián Fuentes con traducción del también actor Jorge Muriel e interpretada por Ana Cerdeiriña, Mónica Dorta, Iñaki Guevara, Antonio Mulero-Carrasco, Diego Santos, Consuelo Trujillo y Victoria Dal Vera.

A pesar de que aquellos hechos ocurrieron hace diez años, "una especie de prólogo de la caída del 11-S", Fuentes y Muriel pensaron que había que recuperar la obra después de historias como la reciente absolución del hombre que mató en Vigo a dos homosexuales, Isaac Pérez y Julio Anderson Luciano.

"El proyecto Laramie", han subrayado en rueda de prensa ambos, no es una historia sobre violencia homosexual, ni sobre homofobia, sino una reflexión, "que no una lección", sobre el valor de la vida humana y el sistema que permite que germinen esos hechos, "que si no se atajan desembocan en un conflicto armado".

El caso de Matthew, ha explicado Fuentes, "fue una bomba mediática, con hordas de periodistas", porque era un chico de 21 años "muy 'standard', de aspecto limpio, guapo y agradable, el prototipo con el que todo el mundo se identifica".

Otros casos, como ha apuntado Victoria Dal Vera, no tienen esa trascendencia aunque sea muy parecido, como el de Sandra Palo, "que exceden al entendimiento" porque, argumenta, "a alguien se le puede escapar un tiro, pero esa violencia...".

Sheppard se convirtió en un icono por "su capacidad de ser cualquiera, por su imagen, porque se convirtió de caso en algo general, y, por otro lado, sigue siendo un chico al que su familia -que ha instituido una fundación con su nombre pro derechos humanos- sigue echando de menos".

En la función, los ocho actores interpretan 70 papeles que, al igual que sucede en los documentales, van narrando, "como gente real que cuenta lo que ha vivido", lo que pasó en un ejercicio de "teatro puro" en el que el espectador "es un personaje más", el que hace las entrevistas a los protagonistas.